miércoles, 7 de enero de 2009

¿Por qué los policías casi no colaboran con el tránsito?

http://www.lacapitalmdp.com/ver_nota.php?id=1870


Hace un año, Comuna y Policía trataban sobre cómo podrían complementarse para mejorar el tránsito. Actualmente, el control sólo depende de un puñado de inspectores municipales.
Los agentes de la policía no sólo tienen facultad para intervenir en caso de infracciones a las normas de tránsito sino que tienen la obligación de hacerlo. Así se cree en el ámbito del gobierno municipal. Más aún, según afirma la misma fuente: la policía recibe periódicamente talonarios suficientes como para que cada uno de sus miembros con actuación en la vía pública pueda aplicar multas.

Sin embargo serían muy pocos los policías que se reconocen enterados de la responsabilidad y es así que cuando algún vecino o visitante, sea peatón o automovilista, les demandan que intervengan, por caso al encontrarse varios vehículos estacionadas en doble fila en una cuadra, y a ambos lados de la calzada, de manera que la circulación por allí se torna poco menos que imposible, la respuesta expresa o de hecho de parte de los uniformados suele ser que no les corresponde a ellos actuar, sino a los agentes de Tránsito de la Municipalidad.

Dichos agentes no son muchos, menos de 100 dentro de una estructura municipal que algunos estiman superior a los 7.000 integrantes. El exiguo cuerpo de inspectores de tránsito se enfrenta cada día con la circulación de 300 mil vehículos en la época de invierno, cantidad que se duplica en los días de verano y que alcanzan máximos todavía más elevados en los fines de semana estivales.

En los últimos días, llamados a los medios de comunicación han planteado su extrañeza por la pasividad de los policías ante situaciones de anormalidad en el tránsito, que se tornan todavía más críticas en los meses de temporada alta. Las inquietudes pueden reflejarse en interrogantes de este tipo: "¿Cuánta tarea agrega a un policía hacer sonar su silbato para que un automóvil, cuando su conductor intenta estacionarse en doble fila en pleno microcentro y en un hora pico, siga circulando? ¿En cuánto se incrementa la actividad de los pasajeros de un patrullero cuando éste se detiene detrás o pasa por al lado de un automóvil en doble fila, o estacionado sobre un garaje, en la parada del colectivo, sobre la senda peatonal o sobre la rampa para discapacitados?".

Estas preguntas no sólo se las están haciendo los vecinos.
También las autoridades de Tránsito estarían a punto de hacer un planteo por las vías institucionales para reclamar una mínima colaboración de los policías en el control del tránsito, que sería bienvenida para facilitar la circulación vehicular en los sectores de mayor concentración.

La Agencia de Seguridad Vial
No se trata sólo de sentido común, según entienden, porque la intervención de policías en los referidos casos se halla establecida por el marco de legislación sugerido por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que fuera creada por iniciativa del gobierno de Cristina Kirchner en marzo del año pasado. Fue, como se recordará, después de que un micro fuera embestido por un tren en Dolores, con un tremendo salto de muertos y heridos.

En las funciones de la agencia, que se halla integrada al Ministerio del Interior, se estableció que habrá de "colaborar con el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos y el Consejo de Seguridad Interior, para coordinar las tareas y desempeño de las fuerzas policiales y de seguridad, en materia de fiscalización y control del tránsito y de la seguridad vial".
Pero en el reclamo de la Municipalidad a la Policía seguramente se adicione la legislación vigente sobre tránsito en el ámbito de la provincia de Buenos Aires. En el capítulo sobre las facultades del Poder Ejecutivo provincial y de la autoridad del tránsito puede leerse: "Se declaran autoridades de comprobación de infracciones a la Policía Bonaerense y a los funcionarios que al efecto designen: la Dirección de Vialidad, la Dirección de Transporte, las Municipalidades así como también la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones, únicamente respecto al artículo 93° del presente".

En el mismo espacio puede leerse: "La autoridad de comprobación actuante deberá comunicar las infracciones que constatare, en el plazo que se reglamente, al Sistema de Antecedentes del Tránsito de orden provincial que se crea a tal efecto, requiriendo la colaboración policial para una inmediata represión, cuando la duración o grado de la infracción pudieran provocar graves perjuicios a la seguridad pública y vial o la impunidad del infractor así lo requiriese".
¿Sólo colaboración?

Esta última "letra", tal vez, explique que los policías se contengan cuando se demanda su intervención, ya que habla de requerir (¿sólo?) la "colaboración" policial. Por ejemplo, un funcionario municipal al ser consultado ayer por LA CAPITAL admitió que la Policía de Seguridad Vial envía dos de sus integrantes cada vez que el cuerpo de inspección de tránsito realiza un operativo de verificación de alcoholemia. Pero la colaboración se daría sólo en esto, en la alcoholemia, no en el resto de las infracciones que son menores pero que -un ejemplo evidente podría ser el de pasar un semáforo en rojo- pueden tener consecuencias lamentables (siguiendo con el ejemplo, si el auto que pasa en rojo impacta a velocidad contra un auto que tenía verde).
En la reglamentación de la ley provincial de tránsito también puede leerse que de manera supletoria (en reemplazo) se aplican las normas del Código de Procedimiento Penal.
El panorama de la situación no estaría completo si no se tuviera en cuenta un dato que refleja cómo la policía, en una época de creciente inseguridad, está sobrecargada por la menor cuantía: el 80 por ciento de los llamados al 911 tienen que ver con problemas interpersonales. Ante esta realidad: ¿A la policía también deben agregarse las faltas en el tránsito?

En algún momento, Municipalidad y Policía parecieron ponerse de acuerdo en el tema. En la edición del 24 de enero de 2008, LA CAPITAL informaba: "Reflotan proyecto para que la Policía colabore con el tránsito. El secretario de Gobierno, Juan Guiñazú, afirmó que el objetivo es que los agentes tengan un rol más activo en tareas de prevención. 'No les estamos pidiendo que labren multas sino que toquen el silbato', graficó".

Se habló entonces de reaplicar un viejo convenio y de que los policías cambiaran de actitud, labrando multas o al menos tocando el silbato cuando un auto permanecía en doble fila. Hace casi un año el diálogo fue mantenido por Guiñazú y por el jefe de la Departamental de Policía, comisionado Norberto García. Ambos continúan hoy en los mismos cargos.

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