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Anuncios gubernamentales con obras que todavía no le llegan a la gente y proyectos faraónicos como el Tren Bala, inundan la Argentina de estos tiempos. Por qué desde el gobierno se apela a estas armas para tratar de revertir su imagen negativa ante la sociedad y las obras .... que finalmente no se hacen o quedan paralizadas por falta de fondos.
En los últimos meses hemos visto que el gobierno nacional ha venido realizando distinta cantidad de anuncios de obras tendientes a mejorar la calidad de vida de la población, con el único propósito de revertir la imagen negativa que tiene la sociedad del Ejecutivo, sobre todo después de la derrota que sufrió el gobierno con el proyecto de retenciones móviles en el Senado de la Nación.
Para tratar de recuperar la confianza de la gente, se recurre a proyectos faraónicos como el Tren Bala, en un país donde las necesidades de la inmensa mayoría de la población no están cubiertas, y los trenes de transporte de pasajeros urbanos, están en pésimo estado y colapsados por la gran cantidad de gente que los toma y los pocos trenes que hay para cubrirlos.
Pero este tipo de historias no es nada nuevo en la historia argentina, ya que Carlos Menem en su segundo período presidencial, cuando su imagen venía en franca caída, también apeló a estas armas, como fueron los anuncios de construir una Aeroisla en el Tigre en reemplazo del Aeropuerto Jorge Newbery o el de la construcción de una plataforma en la estratósfera, que sirviera como punto inicial para hacer viajes a cualquier parte del mundo.
Lo inadmisible en la posible construcción del Tren Bala, es que se hace no para mejorar la calidad de la gente de menores recursos para que pueda acudir a tiempo y en mejores condiciones a sus empleos, sino que se hace para las personas de mayores recursos económicos de la población, que siempre han sido los favorecidos por los gobiernos. Un pasaje en ese famoso Tren Bala, costaría alrededor de 700 pesos, para cubrir el tramo entre la ciudad de Buenos Aires y Córdoba, por lo que sería una ínfima cantidad de la población la que estaría en las condiciones necesarias de pagar semejante precio para realizar dicho viaje.
Cientos de millones de dólares que serán dilapidados en una obra que no es necesaria para la inmensa mayoría de los ciudadanos, que mientras tanto seguirán sufriendo las cotidianeidades de los pésimos viajes en el transporte público de pasajeros, siendo una de las tantas vicisitudes que deben superar diariamente.
Un Estado que está ausente en casi todas las acciones de la vida diaria de la población más necesitada, como es brindar salud, seguridad, educación, vivienda y empleo digno, entre otras cosas, y que quiere hacerse presente para quedar en la historia, con la construcción de obras que no hacen más que beneficiar a los mismos de siempre y no a aquellos para los que supuestamente suelen hacerse este tipo de obras.
El oficialismo que siempre había renegado de estas viejas prácticas políticas, ha terminado por hacer lo mismo que antes criticaba, lo que lo pone en un fuerte contrasentido, del cual no sabe muy bien cómo explicarlo. El ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, todavía no sabe responder claramente por qué del anuncio de la megaobra del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), se terminará haciendo un tercio de la obra, y en vez de beneficiar con gas proveniente de Bolivia a cerca de 14 provincias, las beneficiadas serán sólo 4 ó 5, debido sobre todo a la falta de fondos enviados por el gobierno nacional para la construcción final de la misma. Todas estas clases de hechos, hacen que la población no confíe en el anuncio de estas grandes obras, y formulen gran rechazo a las mismas, según todas las encuestas que se realizado sobre el tema.
La población ve que más que nada son grandes negociados que sirven para beneficiar económicamente a una pequeña parte de la población, que finalmente pagarán todos con sus impuestos y no verán los resultados de estas megaobras. La derrota política que sufrió el kirchnerismo en el Senado ha sido tan grande que dejó al gobierno tambaleante y totalmente desconcertado ante la realidad. Los asesores del matrimonio presidencial le han manifestado que deben apelar a estos anuncios para recuperar la confianza de cierta parte de la población, sobre todo de la clase media, que es la que más se opone a los métodos oficialistas y en la cual hay mayor rechazo a la gestión kirchnerista.
En la Argentina , según el último censo del año 2001, 1.800.000 personas tienen serios problemas de vivienda, y muchos analistas de la realidad se preguntan si en vez de gastar 4.000 millones de dólares en la construcción de un Tren Bala que beneficiará a un pequeño porcentaje de la sociedad, no se realiza un plan de viviendas populares que sirva de verdad para paliar esta grave situación que viven millones de personas en nuestro país, que ven como pasan gobiernos y promesas sobre el mejoramiento de su situación, y en la realidad no pasa nada y empeoran con el pasar de los años.
A esto hay que sumarle que gran cantidad de provincias argentinas pararon gran cantidad de obras por la falta de fondos enviados desde la Nación , lo que hace aún más inadmisible esta clase de anuncios sobre obras que no llegan a la gran masa de la población.
Además, ante otras privaciones que está pasando una enorme cantidad de gente, se hace risible que se hagan estos anuncios cuando los hospitales y las escuelas se caen abajo por la falta de insumo y la pésima infraestructura, las carreteras y caminos son en muchos casos intransitables, los trenes son imposibles de tomar por el congestionamiento que hay en los mismos, la inseguridad es latente en todos los rincones del país, etc, y estos anuncios no hacen más que evidenciar lo lejos que está el gobierno nacional de las necesidades de la población.
Si el Ejecutivo sigue sin atender las necesidades más urgentes de la sociedad, por más que se hagan anuncios sobre megaobras que tiendan a insertar a la Argentina en el primer mundo, la gente no les creerá nada de lo que dice porque no se llega al fondo de la situación real, sino que se inclina a realizar parches y remiendos sin solucionar los temas de la vida diaria de la población. Por eso es necesario que el Ejecutivo y los funcionarios nacionales tomen nota de los pedidos de la sociedad, sino la relación que el oficialismo quiere reconstruir con la ciudadanía, se hará muy difícil y el tránsito hacia el año 2011 muy complicado.
Si el gobierno continúa apelando a lo peor de la vieja política para intentar recuperar la confianza perdida de la sociedad, y para eso sigue sin escatimar anuncios sobre faraónicas y gigantescas obras que tienen detrás de los mismos una gran parafernalia de publicidad, los grandes perjudicados serán los argentinos que quieren soluciones reales para sus problemas cotidianos. Sólo el tiempo nos dirá si se harán estas obras o si sólo quedan como sucedió muchas veces en la historia argentina, en anuncios que nunca llegan a materializarse.
El gobierno debe acudir a todas las acciones suficientes que sirvan para mejorar la calidad de vida la población, sino va pasar lo que muchas veces pasó en la Argentina , donde el país real está muy lejos del país oficial.
Nota Miscelaneas:
Que triste hablar del tren bala cuando ayer una chiquita de un año falleció en brazos de su padre, mientras la llevaba a lomo de burro a un hospital para que la atendieran los médicos.
No tenemos rutas adecuadas, no tenemos caminos apropiados en algunos lugares de argentina, no tenemos gente con movilidad para una urgencia, pero hablamos de tener tren bala.
¡¡Que triste realidad!!
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