miércoles, 19 de noviembre de 2008

LA PAJA EN EL OJO AJENO (o la responsabilidad es de todos)

“Un profundo debate se ha iniciado en nuestra sociedad en torno a la problemática de la inseguridad en general y la incidencia de la minoridad en particular, en la creciente ola de violencia que nos conmueve diariamente.-
Frente a ello, múltiples voces se alzan exponiendo, cada una de ellas, la particular visión que se tiene de los acontecimientos y sus causas, los responsables, quienes son sus víctimas y quienes los victimarios, diagnósticos y soluciones, etc., a partir del lugar, la función, los intereses y la ideología que a cada opinante anima.-
La abogacía argentina, y este Colegio de Mar del Plata como parte integrante de ella, estamos comprometidos desde nuestro origen, por nuestra historia, con la defensa irrestricta del Estado de Derecho, con la defensa de la justicia, la democracia y las instituciones republicanas y con toda situación en la que estos valores se encuentren comprometidos conforme a los derechos y garantías constitucionales.-
Por ello es obvio que nos preocupa y ocupa, como al resto de los argentinos, la creciente inseguridad ciudadana y el avance en paralelo de los índices de criminalidad y violencia, que alcanzan niveles que sacuden y conmueven a toda la Nación.-
Por eso, recibimos la apertura de un debate profundo en la materia con esperanza.-
Tenemos la convicción y la certeza, que un problema de esta magnitud requiere, para transitar el camino de su solución, dos requisitos básicos: Uno, el reconocimiento del mismo; asumir que el delito y la inseguridad no es una sensación personal, sino una realidad cotidiana en nuestro país; Dos: Que esta temática debe ser abordada como una política de estado y que su solución debe comprometernos a todos, porque nos concierne a todos y nos importa a todos.-
Ante este diagnóstico, ¿puede algún sector, público o privado, considerarse ajeno a su compromiso para alcanzar las respuestas que todos demandamos? ¿es admisible descargar responsabilidades en alguna institución, funcionario o simple ciudadano en particular? Creemos sinceramente que no.-
Así como sostenemos que existe una primera e ineludible responsabilidad pública, también creemos que existe una responsabilidad conjunta que no estamos dispuestos a eludir, y especialmente la que nos concierne respecto a la marcha de la justicia, y los aportes por los que debemos reclamar para el sistema judicial, como último bastión del sistema republicano, y la responsabilidad de los jueces y funcionarios para alcanzar la máxima eficacia y eficiencia, en el marco de la legislación vigente.-
No advertimos que este sea el marco con que esta problemática está siendo abordada; por el contrario, observamos con honda preocupación, que por el contrario, existen evidencias diarias, que tras la fijación de posición por parte de cada sector, se intenta exculpar responsabilidades, que las más de las veces son propias, en el otro, y sin dudas, este no el camino correcto.-
Los abogados bonaerenses nos hemos expresado al respecto, en las palabras que pronunciara el Sr. Presidente del Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Bahía Blanca, Dr. Gerardo Salas, en representación del Consejo Superior del Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires que integramos, en el acto de conmemoración del 61º del nacimiento de la Ley 5177 llevado a cabo en la Ciudad de La Plata, el 6 del corriente, alguno de cuyos nos permitimos transcribir.-
Expresaba el Dr. Salas en la ocasión: “…Afirmamos también que más allá de todas las críticas que merece el Poder Judicial y la actividad de los abogados para mejorar el proceso, para acortar los tiempos de la justicia, para acercarnos al ideal de dar a cada uno lo suyo, no podemos minimizar la cuestión y afirmar como se lo ha hecho que los males de la sociedad tienen como punto de partida, la mala actuación de los jueces, o que el índice de inseguridad de la sociedad crece a partir de sus malas decisiones. Las sentencias erróneas deben ser corregidas por instancias superiores y los jueces que desvíen sus conductas deben ser juzgados por el instituto del juicio político.-

Entendemos que afirmar tal cosa es ver sólo el árbol sin advertir que tras él se nos presenta un frondoso bosque. Tal como lo señalaron los magistrados en reciente pronunciamiento, la justicia actúa cuando se cometió un delito o cuando se presentó un conflicto y lo que hace no es más que actuar la ley con la discrecionalidad que esta le confiere al magistrado. Pero pretender que la inseguridad nace a partir de una excarcelación más o menos, de una morigeración de la pena o de la llamada reincidencia de los malhechores, es minimizar el problema, es no comprenderlo y pretender tapar el cielo con las manos.-

La inseguridad en la que vive hoy nuestra sociedad es producto de la gran marginalidad que existe, es la exclusión social que se ha instalado en nuestra sociedad desde hace años y no podemos erradicarla, es la falta de oportunidades o directamente la falta de esperanzas de mucha de nuestra gente que, con un hermoso giro literario, se los ha llamado los excluidos del sistema o los desheredados del mundo.-

Nos quejamos por la violencia de los delincuentes juveniles, por la falta de códigos a la hora de delinquir, por la fiereza de sus actos. Es cierto, es preocupante ver que jóvenes delincuentes hacen gala de notable crueldad y conforme lo muestran los medios de comunicación, los sufrimos a diario. Pero me pregunto, hay mayor violencia que no tener esperanzas en la vida, hay mayor violencia que no tener diariamente un plato de comida o suficiente cobijo para protegerse del frío, que el maltrato físico que los menores desamparados sufren, las vejaciones, las violaciones con las que crecen. Una parte de la sociedad sufre la violencia de la exclusión diariamente y aprenden como sus códigos, la ley de la selva.-

No resulta apropiado hablar de garantismos. No existe tal aforismo, sólo deben ser respetadas las garantías constitucionales y según ellas, todos gozamos de la presunción de inocencia. Las medidas tomadas en un proceso son sólo cautelares y están destinadas a permitir la continuidad de ese proceso hasta llegar al pronunciamiento judicial con valor de cosa juzgada. Ya tenemos experiencias cercanas donde las garantías constitucionales eran letra muerta y los ciudadanos estábamos a expensas de los dictadores de turno y ante la sola sospecha, éramos encarcelados o desaparecidos. Debemos entonces defender las garantías constitucionales para que no vuelvan a nuestra sociedad las condenas por la sola sospecha.-

Evidentemente el tema de la inseguridad ciudadana tiene aristas y orígenes muy diversos y minimizarla pretendiendo que con sólo aumentar las penas o disminuir las excarcelaciones cesará, no es el análisis correcto. Debemos luchar contra el delito, pero el desafío no es solamente perseguir el delito y endurecer las penas, sino la inclusión social, dar a cada integrante de esta sociedad el lugar que merece, una vez incluidos todos los seres dentro de la sociedad podremos analizar las razones del delito y perseguir al verdadero delincuente pero siempre para cumplir con la manda constitucional y moral de reeducarlo para reinsertarlo en la sociedad.-
La coyuntura debe abordarse con la celeridad que la emergencia exige, mientras tanto, resulta imprescindible dotar a la justicia de todas las herramientas para que su accionar y sus respuestas resulten adecuadas a la gravedad del problema que debemos resolver, y en tal sentido, este Colegio se ha dirigido al Sr. Presidente de la Suprema Corte de Justicia y al Sr. Ministro de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, doctores Juan Carlos Hitters y Ricardo Casal, reclamando un uso racional y efectivo de las sumas que requiera el inicio de las obras que demandará la puesta en funcionamiento del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, proponiendo que las mismas se levanten en el predio destinado para la Ciudad Judicial, con la absoluta prioridad de la construcción de los espacios necesarios para este fuero.-
Dijo el poeta argentino Armando Tejada Gomez:
Importan dos maneras de concebir el mundo.
Una, salvarse solo,
Arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse todos,
comprometer la vida hasta el último naufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle”

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