sábado, 22 de noviembre de 2008

LO URGENTE se atiende mal y de lo IMPORTANTE nadie se ocupa.

Siempre las crisis, en este caso mundiales, generan oportunidades, pero también exasperan los reclamos y agigantan la difusión de los problemas. Nos interesa opinar tratando de encontrar propuestas para mejorar la calidad de vida de todos, sin tomar posturas catastróficas, analizar la coyuntura, e imaginar avances para el futuro. Nunca fuimos, ni seremos agoreros, pero la situación actual nos señala en forma alarmante que LO URGENTE se atiende mal y los resultados así lo muestran.

La inseguridad nunca fue solamente una sensación y hoy todos vivimos con miedo por la falta de respuestas del Gobierno y la ineficacia de la Justicia. La inflación no reconocida carcome los ingresos de todos los niveles socioeconómicos; la recesión por especulación e incertidumbre empieza a notarse en todos los sectores, y el fantasma de la pérdida de fuentes de trabajo ya está entre nosotros.
El nivel educativo disminuye y los reclamos salariales sin respuesta para los docentes incrementan aún más las falencias, la atención de la salud deja mucho que desear…
Para no ahondar en el diagnóstico pensemos en posibles soluciones, no sólo en los problemas.

Bajar la edad de la imputabilidad en estos momentos sería importante, para desalentar el avance de las organizaciones delictivas que utilizan a los menores como carne de cañón para cometer hechos atroces; sabemos que no es la solución, creemos que será un paliativo mientras se incentivan políticas sociales y educativas destinadas a solucionar el riesgo en el que están los jóvenes, generando tareas para la integración social, planteando una lucha sin cuartel a la droga, reconociendo que, junto a la exclusión social, son responsables del aumento de la delincuencia, entendiendo que se debe garantizar la atención de los drogadependientes posibilitando la recuperación de menores y mayores en lugares que garanticen su reinserción social.

El accionar preventivo de las fuerzas policiales y de seguridad, debe darse con más presencia en las calles, y los municipios tienen que destinar presupuesto para garantizarlo, al mismo tiempo es imprescindible que inviertan en tecnología para la instrumentación de sistemas de controles por medio de cámaras filmadoras, que no sólo sirven para prevenir, también constituyen prueba fehaciente ante la Justicia.

La recuperación de la educación, el real seguimiento de la deserción escolar ayudará a lograr una mayor capacitación que dé posibilidades a todos de recuperar la movilidad social ascendente de otrora.

Un ESTADO PRESENTE, que oriente y controle la actividad económico-financiera, garantizará la defensa de la producción nacional que se verá amenazada por la recesión mundial y los excedentes de producción de los países más industrializados, permitirá defender los puestos de trabajo, combatir la inflación, y dar seguridad a los inversores, no sólo extranjeros, sino también a los que aquí viven, que están dejando de invertir y consumir influenciados por la desconfianza y la incertidumbre.

Las medidas anunciadas sobre la estatización de las A.F.J.P. deberían ser avaladas por normas claras, que garanticen el control de la utilización de esos fondos en el futuro para asegurar el beneficio de los jubilados.

Para mejorar lo URGENTE no hay que olvidar lo IMPORTANTE.
Desde hace un tiempo se intenta instalar tibiamente el debate sobre una reforma constitucional en la provincia de Buenos Aires, discusión que debe darse y desde nuestro punto de vista hay que ir por mucho más de lo que plantea el oficialismo.

No podemos pensar seriamente en una reforma sin fijar como prioridades, la autonomía municipal, y la regionalización político-administrativa para poder atender las distintas realidades que conviven en Buenos Aires y pensamos que será insuficiente si no se trata como un tema nacional.

Sabemos que muchos pensarán que es imposible, pero estamos convencidos que es tiempo de empezar a trabajar en el estudio de la división geopolítica de nuestra provincia, reconociendo las marcadas diferencias que conviven, y lo inviable que es poder tomar decisiones que satisfagan a todos, o al menos a la gran mayoría.

Además la situación actual impide cristalizar una nueva ley de coparticipación federal, deuda pendiente en incumplimiento a lo encomendado por la reforma constitucional de 1994.
Nadie puede imaginar una ecuación que contemple como mínimos factores, la densidad poblacional, el P.B.I., y la superficie territorial, sin reconocer que nuestra provincia pasaría a ser beneficiada frente a otros Estados Provinciales.

La Presidenta o el Presidente que sea capaz de lograr un gran acuerdo nacional para realizar, entre otras cosas, la división de nuestra provincia de acuerdo a realidades convivientes, generando las reformas que permitan la aprobación de una Ley de Coparticipación Federal que le garantice a las provincias la posibilidad de terminar con la dependencia del Gobierno Central, seguro pasará a la historia como el estadista que no sólo logró superar la coyuntura sino que, también, impuso las pautas para la previsión jurídico-económica interna, que se reflejará internacionalmente como una actitud responsable generando confianza en nuestro país que tiene todo para cumplir un papel fundamental en el mundo.

Muchas fueron las ideas que debatimos para que hoy presentemos estas propuestas que creemos innovadoras, lo hacemos a modo de opinión, pero con intención de iniciar un debate al cual estamos dispuestos a aportar humildemente nuestro trabajo sobre el tema.

Lo hacemos convencidos de la tantas veces repetida frase, aunque un poco modificada en este caso…

HAY QUE SOLUCIONAR LO URGENTE SIN OLVIDAR LO IMPORTANTE.

Roberto Raúl Costa
Diputado de la Nación M.C

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